Equipo Consultto
Especialistas en sistemas de gestión · 10 oct 2026
En una planta química, la matriz de riesgos tenía una fila para la fuga de amoniaco en el área de refrigeración: probabilidad baja, severidad alta, riesgo medio, control "mantenimiento preventivo". Cuando el auditor preguntó qué podía provocar la fuga, nadie supo enumerar más de dos causas. Cuando preguntó qué pasaba si la fuga ocurría de todos modos, la respuesta fue el plan de emergencia general de la planta. La fila existía; lo que no existía era un análisis que mostrara de dónde venía el riesgo y qué lo detenía en cada camino.
El bow-tie, o análisis de corbatín, es una técnica de evaluación de riesgos que representa en un solo diagrama las causas de un evento no deseado, sus consecuencias y los controles que hay en cada lado. Su forma recuerda a un moño: a la izquierda se abren las causas, al centro se cierran en el evento y a la derecha vuelven a abrirse las consecuencias. Se popularizó en la industria química y del petróleo, y hoy aparece en la IEC 31010, la norma que reúne las técnicas de evaluación de riesgos que acompaña a la ISO 31000.
Ninguna norma de sistemas de gestión obliga a usar el bow-tie, pero varias piden lo que el bow-tie muestra. La ISO 9001 en 6.1 y la ISO 14001 en 6.1 piden determinar riesgos y planificar acciones para abordarlos. La ISO 45001 en 6.1.2 pide identificar peligros y evaluar riesgos, y en 8.1.2 aplicar la jerarquía de controles, que se ve con claridad cuando cada barrera queda dibujada en su lugar. La ISO 31000 lo ubica dentro del análisis de riesgos, y la IEC 31010 lo describe como técnica para analizar controles.
El bow-tie sirve mientras sus barreras se mantengan vigentes. Un Software de gestión de riesgos y oportunidades registra cada riesgo con sus causas, consecuencias y controles, asigna un responsable a cada barrera crítica, programa su verificación y deja ligado al riesgo cualquier incidente o hallazgo que demuestre que un control falló.
El análisis bow-tie dibuja un riesgo completo: las amenazas que pueden provocar un evento, las consecuencias que pueden seguirle y las barreras que hay en cada camino. Es útil porque obliga a nombrar controles concretos en lugar de escribir uno genérico en una matriz. Ninguna norma lo exige, pero responde de forma directa a lo que piden la ISO 9001, la ISO 14001 y la ISO 45001 sobre riesgos y controles.
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