Equipo Consultto
Especialistas en sistemas de gestión · 22 sep 2026
La empresa de servicios financieros tenía un plan de continuidad de sesenta páginas, aprobado por la dirección y revisado cada año. Cuando sonó la alerta sísmica y el edificio se desalojó, el plan no se abrió. Nadie sabía quién tenía la autoridad para activar el sitio alterno, la lista de contactos tenía números de personas que ya no trabajaban ahí, y el área de sistemas descubrió que la réplica de la base de datos llevaba dos semanas sin sincronizar. El edificio no tuvo daños. La operación estuvo detenida un día y medio.
La ISO 22301 es la norma internacional que establece los requisitos de un sistema de gestión de la continuidad del negocio. Su objetivo es que una organización pueda seguir entregando sus productos y servicios en un nivel aceptable durante una interrupción, y recuperarse en tiempos definidos. La versión vigente es la de 2019 y es certificable por un organismo acreditado.
Tiene la misma estructura de alto nivel que la ISO 9001, la ISO 27001 o la ISO 14001: contexto, liderazgo, planificación, apoyo, operación, evaluación del desempeño y mejora. Eso permite integrarla con otros sistemas. Lo que la distingue está en la operación, donde se concentran los requisitos propios de la continuidad.
Estos valores salen del análisis de impacto y no de la capacidad técnica actual. Si el análisis dice que una actividad no tolera más de cuatro horas detenida y los sistemas tardan doce en restaurarse, la brecha es el insumo para elegir la estrategia, no un dato que se ajusta para que coincida.
La ISO 27001 pide mantener la seguridad de la información durante una interrupción y la disponibilidad de las instalaciones de procesamiento, y muchas organizaciones cumplen esos controles con apoyo de la ISO 22301. La ISO 9001 pide determinar los riesgos que pueden afectar la conformidad de los productos y servicios y planificar acciones para abordarlos. La ISO 22301 lleva ese pensamiento basado en riesgos al escenario de interrupción, con tiempos, recursos y pruebas definidos.
En las organizaciones de servicios, la continuidad suele quedar a cargo del área de sistemas, y el plan termina siendo un plan de respaldo y restauración. La operación, la atención al cliente, los proveedores críticos y la comunicación quedan fuera. En la Ciudad de México, donde se concentran corporativos, servicios financieros, centros de contacto y operadores logísticos, y donde el riesgo sísmico obliga a desalojar edificios varias veces al año entre alertas y simulacros, esa brecha aparece en cada evacuación. Integrar la continuidad al análisis de riesgos, a la gestión de proveedores y a la planificación de cambios es parte de lo que se estructura en la Consultoría ISO 9001 en Ciudad de México, donde la prestación del servicio se protege como un proceso más del sistema.
La ISO 22301 es la norma certificable de sistemas de gestión de la continuidad del negocio. Exige un análisis de impacto en el negocio, una evaluación de riesgos de interrupción, estrategias de continuidad, planes con roles y autoridad definidos, y un programa de ejercicios que demuestre que funcionan. Sus conceptos centrales, como el periodo máximo tolerable de interrupción, el RTO y el RPO, se definen desde lo que el negocio tolera, y un plan solo es válido si se prueba y se actualiza.
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