Equipo Consultto
Especialistas en sistemas de gestión · 7 oct 2026
Durante años, la negociación con el cliente industrial giró alrededor de tres cosas: precio, polarización y fecha de entrega. En la última zafra, el comprador de una refresquera internacional agregó una cuarta: si el ingenio estaba certificado en Bonsucro o tenía un plan para estarlo. La empresa había comprometido públicamente un porcentaje de azúcar de origen sostenible y ese compromiso se trasladaba a sus proveedores.
Bonsucro es una organización internacional de múltiples partes interesadas que administra el estándar de sostenibilidad más usado para la caña de azúcar y sus derivados: azúcar, etanol y melaza. Tiene dos estándares. El Estándar de Producción evalúa al ingenio y al campo que lo abastece. El Estándar de Cadena de Custodia permite que el azúcar certificado conserve su declaración a lo largo de la cadena, normalmente bajo un modelo de balance de masa.
A diferencia de otros esquemas que revisan sobre todo procedimientos, Bonsucro mide resultados. Muchos indicadores tienen un umbral numérico que hay que alcanzar: litros de agua por kilogramo de azúcar, emisiones de gases de efecto invernadero por tonelada de producto, toneladas de caña por hectárea, porcentaje de caña cosechada sin quema o tasa de accidentes. Para certificarse, el ingenio tiene que cumplir los indicadores obligatorios y un porcentaje mínimo del total, y demostrarlo con datos de la zafra auditada.
La unidad de certificación es el ingenio junto con la caña que lo abastece. El ingenio responde por su operación industrial y también por demostrar el cumplimiento en una parte de su área de abastecimiento, que incluye tierras propias y productores cañeros independientes, y esa parte tiene que crecer con el tiempo. La auditoría la hace un organismo de certificación autorizado por Bonsucro, con visitas a fábrica, a campo y entrevistas con trabajadores.
Jalisco está entre los principales productores de caña del país, con ingenios en Tala, Ameca, Tamazula y la región de Autlán que abastecen a la industria de bebidas y alimentos de la zona metropolitana de Guadalajara. Ahí el reto no suele estar en la fábrica, que ya mide su proceso, sino en la frontera con el campo: miles de productores, contratistas de cosecha y registros que no llegan al ingenio. Ordenar esa cadena con proveedores evaluados, requisitos claros, indicadores y acciones de mejora es parte de lo que se trabaja en la Consultoría ISO 9001 en Guadalajara.
Bonsucro es el estándar de sostenibilidad de la caña de azúcar. Su Estándar de Producción evalúa al ingenio y a su área de abastecimiento con cinco principios y con indicadores numéricos, y su Estándar de Cadena de Custodia mantiene la declaración hasta el cliente final. Lo que más pesa en la auditoría no es la fábrica sino la evidencia del campo.
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