Equipo Consultto
Especialistas en sistemas de gestión · 13 oct 2026
Una fábrica de muebles con tres naves de producción recibió una inspección de la Secretaría del Trabajo. Tenía extintores en todas las áreas, pero la mitad tenía la carga vencida, nadie había clasificado el riesgo de incendio del centro de trabajo, no existía brigada y el último simulacro del que alguien se acordaba había sido años atrás. En una planta donde se acumulan polvo de madera, barnices y solventes, cada uno de esos huecos era un riesgo real, no solo un incumplimiento.
La NOM-002-STPS-2010 establece las condiciones de seguridad para la prevención y protección contra incendios en los centros de trabajo. Aplica a todas las empresas del país, sin importar su tamaño, y la verifica la Secretaría del Trabajo y Previsión Social. Su punto de partida es clasificar el riesgo de incendio del centro de trabajo como ordinario o alto, porque de esa clasificación dependen buena parte de las obligaciones.
La clasificación considera la superficie construida, el número de personas que ocupan el centro de trabajo y, sobre todo, los inventarios de gases, líquidos y sólidos inflamables y combustibles. Una planta que almacena grandes cantidades de madera, espumas, solventes o barnices suele quedar en riesgo alto aunque sea pequeña. La clasificación debe documentarse y actualizarse cuando cambian los inventarios o las instalaciones.
Ocotlán y La Barca concentran una de las industrias del mueble más grandes del país, con talleres y fábricas que trabajan madera, aglomerados, espumas, tapices, lacas y solventes. Es justo el tipo de inventario que eleva el riesgo de incendio. Integrar la NOM-002 con el control de procesos, el mantenimiento y la capacitación es parte de lo que se trabaja en la Consultoría ISO 9001 en Guadalajara, donde un solo sistema ordena los requisitos de calidad y los legales que aplican a la planta.
La NOM-002-STPS obliga a todo centro de trabajo a prevenir y responder a incendios. Todo empieza por clasificar el riesgo como ordinario o alto, y de ahí se derivan el croquis, los extintores, el plan de emergencia, las brigadas y los simulacros. En industrias con muchos materiales combustibles, como la del mueble, cumplirla no es solo un requisito: es lo que separa un conato de un siniestro.
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