Equipo Consultto
Especialistas en sistemas de gestión · 14 oct 2026
En una fábrica de tejido de punto, la nave de telares funcionaba tres turnos y nadie se quejaba del ruido. Los trabajadores decían que ya se habían acostumbrado. Cuando la empresa hizo por primera vez audiometrías a su personal, un tejedor con diez años en el puesto salió con pérdida auditiva en ambos oídos. Acostumbrarse al ruido no es tolerarlo: es el primer síntoma del daño.
La NOM-011-STPS-2001 establece las condiciones de seguridad e higiene en los centros de trabajo donde se genere ruido capaz de alterar la salud de los trabajadores. Fija los límites máximos de exposición en función del tiempo y obliga a reconocer, evaluar y controlar el ruido, además de vigilar la salud auditiva del personal expuesto.
La norma usa el nivel de exposición a ruido, que combina la intensidad y el tiempo. El límite es de 90 dB(A) para una jornada de ocho horas, y cada vez que el nivel sube 3 dB(A) el tiempo permitido se reduce a la mitad: 93 dB(A) por cuatro horas, 96 dB(A) por dos, hasta 105 dB(A) por quince minutos. A partir de 85 dB(A) la empresa ya debe señalizar las áreas, proporcionar protección auditiva y aplicar un programa de conservación de la audición.
Zapotlanejo concentra cientos de talleres y fábricas de confección y tejido, y en Lagos de Moreno conviven plantas textiles, de alimentos y de autopartes. En ambos casos el ruido de telares, compresores y prensas es uno de los riesgos más extendidos y menos medidos. Integrar la evaluación de ruido con el mantenimiento de los equipos y con los requisitos legales es parte de lo que se trabaja en la Consultoría ISO 9001 en Guadalajara.
La NOM-011-STPS limita la exposición a 90 dB(A) en ocho horas y reduce el tiempo permitido a la mitad por cada 3 dB(A) adicionales. Obliga a evaluar el ruido, controlarlo en la fuente antes de entregar protección auditiva y vigilar la audición del personal expuesto. Medir bien y controlar en la máquina es más eficaz que repartir tapones.
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